Reconocer nuestros propios sentimientos y los de los demás, motivarnos y manejar adecuadamente las relaciones, tener la capacidad de todo esto se llama inteligencia emocional. Es la capacidad para la auto-reflexión: Identificar las propias emociones y regularlas de forma apropiada. Nos comparten las expertas del Programa de Bienestar y Salud Mental, quienes nos darán pautas a seguir para lograr identificar y saber más sobre cómo controlar las emociones y enfocar nuestras energías a cosas positivas.

Cuando aprendas a identificar tus emociones descubrirás que la inteligencia emocional puede ayudarnos durante esta pandemia. Las diferentes situaciones de crisis como la del coronavirus son el marco ideal para que surjan emociones muy variadas e intensas que pocas veces sabemos regular

En estos casos, hacer uso de nuestra inteligencia emocional puede ayudarnos mucho a gestionar estas situaciones y generar bienestar. Si una cosa ha sacado a relucir esta crisis de coronavirus es que en general andamos bastante escasos de herramientas que nos permitan gestionar nuestras emociones. Probablemente ya lo sabíamos antes de la crisis, pero probablemente nunca nos habíamos visto expuestos a una situación en la que se dieran de manera tan concentrada en pocas semanas tantas emociones intensas: preocupación, ansiedad, tristeza, frustración, esta crisis ha puesto sobre la mesa nuestra vulnerabilidad.

Nuestras expertas en Inteligencia Emocional explican siempre que cada emoción básica nos habla siempre de algo, nos trae información sobre algo que nos está pasando. Veamos el ejemplo de las cuatro emociones más básicas:

  • El enfado nos habla siempre de que alguien o algo ha traspasado nuestras líneas rojas o límites.
  • El miedo nos habla de que sentimos que nos faltan recursos para enfrentarnos a una situación determinada.
  • La tristeza nos habla de que ha habido una pérdida en nuestra vida y que debemos reconstruirnos para seguir adelante sin eso que hemos perdidos.
  • La alegría nos habla de que ha habido un logro en nuestra vida y por tanto nos invita a repetir las acciones que llevamos a cabo para conseguirlo.

Sin embargo, debemos aceptar las emociones una vez que hemos reconocido la emoción que sentimos, este sería el siguiente paso para cultivar una buena inteligencia emocional. Aceptar nuestras emociones tiene mucho que ver con saber quiénes somos, qué tipo de seres somos los humanos; somos seres básicamente emocionales, podremos darnos permiso para sentir todo el abanico de emociones que tenemos programadas de serie.

Aceptar significa dar espacio a las emociones en lugar de resistirnos a sentir una emoción determinada -como por ejemplo el enfado- sólo porque este genera sensaciones incómodas. Si somos capaces de entender que el enfado nos avisa de algo (alguien ha traspasado nuestras líneas rojas) llenándonos de energía (por eso solemos sentir ganas de gritar, incluso de pegar) en vez de dejarnos secuestrar por esa energía y ponernos a gritar e insultar como locos, o en vez de comprimir le energía para dejarla bien tapadita donde ni siquiera nosotros la encontremos, podemos aprender a darle salida de una manera adaptativa. Pero para ello es necesario sentir que tenemos derecho a enfadarnos cuando alguien traspasa nuestros límites. Desde ahí podemos notar esa energía y respirar hondo (la respiración nos calma, está científicamente demostrado) a la vez que nos decimos frases que ayuden a gestionar esa emoción: “siento que no estoy siendo respetado y por eso noto esto, es natural que me enfade, es normal que sienta ganas de gritar pero no es lo más adecuado en este momento, con la práctica, uno va encontrando sus propias narrativas que le ayuden a canalizar esa energía y por tanto a gestionar las emociones.

A través del Departamento de Programas Sociales ponemos a disposición de la población el conocimiento profesional de nuestras licenciadas en psicología llegando a varios lugares del municipio, gracias a los medios de sociales, incluyendo radio y televisión; sumándole a estos medios la atención de la línea de ayuda 100, donde nuestro Equipo de Salud atiende llamadas de la población, ya sea para ayuda psicológica o consulta médica.

Recuerda ¡No hay Salud Física, sin Salud Mental!

A %d blogueros les gusta esto: