En nuestro entorno han cambiado muchas cosas: nuestras costumbres, nuestros hábitos, nuestras rutinas diarias. Nuestra vida ha dado un giro insólito y, aun así, nos hemos adaptado a las nuevas circunstancias de una manera admirable.

Ahora vemos con naturalidad el uso de mascarillas, la distancia física con otras personas, las colas en los supermercados o pedir cita para comprar ropa. Disfrutamos de unas calles diferentes, probamos nuevas formas de ocio o hemos aprendido a saborear nuestro hogar y a manejar una convivencia más cercana. Es lo que se ha denominado: ¨nueva normalidad¨.

No ha sido una etapa fácil, dicen las expertas del Programa de Bienestar y Salud Mental que durante este tiempo de pandemia nos han puesto a prueba, hemos necesitado de toda nuestra flexibilidad, tolerancia, respeto y colaboración. Y para muchas personas, ha supuesto la tristeza de verse separadas de familiares y parejas, o la dolorosa experiencia de perder a un ser querido y vivir el duelo en unas circunstancias extraordinarias.

Pero, hemos salido adelante, aunque no ha acabado todo. Este tiempo post-Coronavirus seguirá precisando de nuestra capacidad de adaptación. Nuestra personalidad, nuestros recursos personales, nuestras experiencias o nuestro entorno influirán en cómo vivamos este período de nuestras vidas: con ilusión o con miedo, con alegría o con ansiedad.

¿Cómo nos afecta? Para quienes estamos acostumbrados al afecto físico, el cuerpo, en su abstinencia, nos reclama emocional y fisiológicamente aquello que antes recibía y anhelo recibir. Reclamará las dosis de oxitocina, dopamina, serotonina, relajación, tranquilidad, autoestima, cercanía, comprensión, empatía y tantas otras respuestas emocionales y físicas que generan los gestos físicos con otro ser humano.

Y mientras éstos sigan estando contraindicados para prevenir contagios, sentimientos relacionados con la tristeza, la ansiedad, el vacío o la soledad, pueden aparecer como consecuencia del alejamiento relacional.

Pero hay una buena noticia: nosotros tenemos el control, será nuestra forma de afrontar los cambios, nuestra actitud, el modo en el que manejemos e incrementemos nuestros recursos emocionales, los que van a determinar el resultado. Ahora, más que nunca, nuestras fortalezas serán claves para vivir esta “nueva normalidad” y avanzar hacia lo que el futuro nos depare.

Hoy les proponemos tres fortalezas ponerte 3 fortalezas emocionales, que puedes entrenar y hacer crecer, y que van a ser decisivas en este nuevo período:

El manejo de tus miedos: como hemos dicho, todos estos miedos son normales y esperables. Pero la pregunta es, ¿y cómo los manejamos? Estas son algunas estrategias para modificar nuestra forma de actuar ante el miedo, para modificar nuestro afrontamiento y lograr que el miedo no se apodere de nosotros:

Normaliza el miedo: es necesario sentirlo en este momento, el miedo te ayuda a estar más alerta y protegido, no lo veas como un enemigo sino como a un aliado. Puedes hacer muchas cosas con miedo, no pasa nada, sólo es más incómodo, acabará desapareciendo con el tiempo. No condiciones tus conductas habituales, atrévete, exponte.

Tus nuevas formas de comunicarte con otras personas: si sientes bloqueo, ve poco a poco, tómate tu tiempo. Haz un afrontamiento progresivo de tus situaciones temidas, sin prisa, pero sin pausa. Cada persona tiene su propio ritmo. Ponte tus propios retos y avanza en ellos sin exigirte, sin presionar, pero sí animándote a ir dando pasos hacia adelante, tenemos a disposición las redes sociales de las que puedes hacer uso para comunicarte con tus seres queridos familia y trabajo.

 Las habilidades sociales para desenvolverte en esta nueva etapa: establece tus metas y objetivos realistas. ¿Qué quiero conseguir? ¿Qué tengo que hacer para ello, por dónde empiezo? Dedica tiempo a la planificación de tus objetivos, pero ajusta tus expectativas. Céntrate en lo que está bajo tu control. Identifica lo que está en tu mano en este momento. ¿Qué puedes hacer para encontrarte mejor? Pon en marcha acciones o soluciones que estén a tu alcance, no te regodees en el miedo o en dar demasiadas vueltas a las cosas, actúa.

Estamos para ayudar y para ello ponemos a disposición de la población el conocimiento profesional de nuestras licenciadas en psicología llegando a varios lugares del municipio, gracias a los medios de sociales, incluyendo radio y televisión; sumándole a estos medios la atención personalizada línea de ayuda 100, donde nuestro Equipo de Salud atiende llamadas de la población, ya sea para ayuda psicológica o consulta médica.

Recuerda ¡No hay Salud Física, sin Salud Mental

A %d blogueros les gusta esto: