El confinamiento a raíz del Covid-19 ha puesto a nuestras familias en una situación excepcional, la de pasar las veinticuatro horas juntos, en casa. Una situación agobiante, pero, también, una oportunidad de pasar un difícil examen familiar en el que no hace falta sacar un sobresaliente: con un aprobado, basta.

Varias semanas en casa, con los hijos. Ejerciendo de padres y madres las veinticuatro horas del día. Sin apenas poder salir y con la incertidumbre sobrevolando nuestras vidas. La perspectiva, no nos vamos a engañar, es dura. Para empezar, porque la situación obliga a cambiar, drásticamente, de ritmo. Y eso cuesta en una sociedad adicta a una hiperactividad a la que los pequeños no son ajenos.

Jornadas en las que escasean el juego libre y las horas sin pautar que han sido sustituidos por apretadas agendas de trabajo, maratónicas horas de colegio, extraescolares, pantallas y constantes actividades. Donde los padres de familia ejercen el papel de maestros, cuidadores, compañeros de juego y policías.

Nunca niños y adultos habían pasado tanto tiempo en casa juntos. Sin embargo, un virus aún más frenético nos obliga a convivir a tiempo completo y como mínimo, durante dos semanas, poniendo a muchas de familias en una situación difícil de gestionar.

“Es una situación excepcional, realmente”, reflexionan las psicólogas del Programa de Bienestar y Salud Mental. “En general, hoy los padres estamos poco en casa con los hijos. Todo está muy guiado y pautado y nos limitamos a diseñar o acompañarlos a las muchas actividades programadas”.

Pero este rol de acompañante o de director de actividades ha cambiado. “De hecho, esta crisis magnifica el papel de los padres: hemos de adaptar diferentes roles. Tenemos que ejercer de maestros y de cuidadores. Instaurar unos hábitos en el hogar. Ser compañeros de juegos, pero, también, marcar unos límites, ser policías. E informarles de lo que ocurre sin causarles pánico ni angustia. Todo un reto”. Las especialistas en psicología y en terapia familiar, coincide que esta es una situación inédita: ni en vacaciones vamos a tener tanto tiempo para pasar con nuestros hijos. Porque en vacaciones entramos y salimos.

  • Límites y paciencia: hay que cultivar el autocontrol para evitar más tensión de la necesaria Buenos hábitos, las rutinas y las pequeñas obligaciones son básicas para mantener la armonía
  • Conciliación: padres por turnos mientras uno teletrabaja, el otro se dedica a los niños, mientras que los adolescentes cada uno encerrado en su cuarto realizando sus trabajos académicos.
  • No podemos ni deprimirnos ni entrar en pánico, porque el miedo se contagia, nuestro ideal sería que aun a pesar del confinamiento por la emergencia invitamos a que nuestras familias sean unidas, y que en cada uno de los hogares porteño predomine un ambiente de paz, desarrollando nuevas rutinas y hábitos saludables que permitan una sana convivencia de 24 horas que impone el confinamiento.

Para saber:

El mes de agosto está destinado según decreto publicado en la Gaceta, como el Mes de la Familia, fortaleciendo el núcleo esencial de la sociedad. Donde a nivel de iglesias, de entes y autoridades sociales, se ha tomado este mandato en el mes de agosto para realizar diferentes actividades, con el objeto de hacer énfasis en promover la unidad familiar y tratar de analizar la verdadera situación que reina en los hogares hondureños. No puede pasar inadvertido que se ve muy alegre y significativo el acto donde numerosas parejas se casan en nuestra alcaldía, porque este mes, se puede hacer de forma gratuita.

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