Para ser o desarrollar tu resiliencia se necesita de dos pilares fundamentales que en momentos de adversidad nos dan estabilidad emocional: la familia y las relaciones sociales. Unido a esto, sugiero trabajar en nuestra mente cinco disposiciones: Actitud. Paciencia. Creatividad. Responsabilidad. Horarios, nos recomiendan las psicólogas del Programa de Bienestar y Salud Mental.

Resiliencia: es superar algo y salir fortalecido y mejor que antes, es la capacidad de afrontar la adversidad. Desde la Neurociencia se considera que las personas más resilientes tienen mayor equilibrio emocional frente a las situaciones de estrés, soportando mejor la presión.

Con la crisis sanitaria del COVID-19, estamos viviendo situaciones de incertidumbre que provocan en nosotros sensaciones de miedo, inquietud y nerviosismo. Es normal; aunque no podemos alimentar esos sentimientos. No estamos preparados para abordar un escenario futuro que todavía no ha llegado y para el cual no tenemos recursos. Sí estamos preparados para traer a nuestra cabeza situaciones complicadas que hemos abordado en el pasado, hemos generado habilidades y recursos; pensar en ello nos da seguridad y confianza.

Cinco disposiciones de una persona resiliente:

  1. Actitud: este escenario de confinamiento puede favorecer la reflexión para poder cambiar y mejorar comportamientos y prácticas de vida que no eran saludables ni ecológicas y valorar lo que realmente importa. Esto va a influir para crear un espacio acogedor en familia.
  2. Paciencia: estamos acostumbrados a la impulsividad, a querer las cosas aquí y ahora y eso nos genera mucho estrés y vivir la vida sin vivirla. Es una ocasión de oro para trabajar la paciencia; que favorece la gestión de la frustración, reflexionar y tomar mejores decisiones.
  3. Creatividad: se impone la flexibilidad mental y hacer las cosas de otro modo. No dejemos que el miedo nos bloquee. Confiemos en las personas y en su capacidad para hacer el bien. Estas situaciones que estamos viendo, sacan lo mejor de nosotros. Tenemos una libertad creativa que ahora podemos desarrollar.
  4. Horario: es un elemento fundamental el horario para trabajar, descansar y conversar, para lo que sugiero que hagan tiempo para la conversación en familia. Con la escucha se trabaja el músculo de la atención plena, y cuando estamos viendo películas y series, fomentar las conversaciones sobre los personajes, los comportamientos, ete. es una fuente de autoconocimiento propio y ajeno muy potente.
  5. Disciplina: quizás es una palabra que no está de moda y se le sustituye por rutina, que es más amable; no me parece mal, aunque las ventajas de la disciplina son muchas: fomenta la calma en los momentos más críticos. Nos hace más tolerantes a la frustración. Favorece la autoestima y la organización de la propia vida. Gestionamos mejor el tiempo y el estrés. Es clave para lograr el éxito.

Seguir las normas de los expertos nos hace salir de nuestra zona de confort y a tener una mirada amplia. A saber, visualizar las ventajas de seguir las normas y también los inconvenientes de pensar solo en nosotros.

El corazón no tiene que estar confinado: el individualismo no es ecológico ni sostenible. Acostumbrarnos a reflexionar sobre las consecuencias de nuestros actos en relación con el bien común.

Entérate:

La importancia de ser resiliente en estos tiempos de incertidumbre donde la crítica y el victimismo no ayudan, ahora más que nunca tenemos que ser solidarios y nuestra contribución siempre puede ser que cada uno ore como acostumbre por los profesionales que están en primera línea protegiéndonos al resto.

Recuerda en tiempos de confinamiento tenemos una línea de ayuda psicológica 100, donde puedes llamar de forma gratuita y confidencial.

No hay salud física sin salud mental, cuidarnos es responsabilidad de todos #QuédateEnCasa.

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