La mala salud emocional puede debilitar el sistema inmunitario de nuestro cuerpo. Esto hace que usted sea más propenso a tener resfriados y otras infecciones en los momentos emocionalmente difíciles. Además, cuando se siente estresado, ansioso o molesto, no puede cuidar de su salud tan bien como debería.

Según nuestras expertas de Bienestar y Salud Mental, cada emoción está relacionada a un órgano y función de nuestro cuerpo. Las causas más comunes de la enfermedad son las actitudes y las emociones negativas como la culpa, el resentimiento, la necesidad de atención y el miedo. Por lo tanto, cualquier desequilibrio emocional puede reflejarse en síntomas o enfermedades de dichos órganos.

De hecho, la enfermedad nace para evitar situaciones desagradables o para tratar de escapar de ellas. Desde la medicina les podemos decir que se cree que todo malestar lo que nos dice, en el fondo, es que debemos amarnos.

Así pues, al amarnos, dejamos que sea nuestro corazón quien dirija nuestra vida y no nuestro ego. La vida no es estabilidad, es saber andar en equilibrio. A continuación, mencionaremos algunas emociones que hacen cambios en nuestra salud física:

  • La tristeza o Pena: que se origina en la decepción, separación o pérdida, y afecta principalmente a los pulmones. La tristeza produce pesadez, falta de aliento, cansancio y depresión. Se necesita tiempo para aceptar y expresar nuestras emociones.
  • Precaución: surge de la inseguridad y tiende a debilitar el bazo, está relacionada con enfermedades en el pecho y en los hombros.
  • El miedo: se asocia con los riñones, afectando la boca del estómago y deficiencia renal. Estas alteraciones provienen de la propensión a sufrir miedos irracionales. El miedo no aceptado se transfiere causando problemas en hígado y corazón.
  • El terror se parece al miedo, pero es mas extremo, se asocia con problemas físicos y emotivos. El terror puede conllevar perdida de memoria, desorientación, palpitaciones, vértigo, temblores, sudoración y desmayos. Ira. Puede adoptar varias formas, la irritabilidad, la frustración, la envidia y la rabia, esta nos provoca dolores de cabeza, cuello, vértigo y especialmente en enfermedades hepáticas.

Es importante que cada uno de nosotros aprendamos a vivir en armonía consigo mismo, esto trae muchos beneficios a nuestro cuerpo, el permitirnos controlar nuestras emociones nos hace vivir en armonía con el universo, por ende, también comprende una buena convivencia familiar.

Para que esto suceda solo hay que saber reconocer las emociones que causan desequilibrios en nuestro cuerpo y lo más importante transformarlas.

Manténgase alerta de las emociones en todos los miembros de la familia, cambios muchas veces se notan en el peso corporal o hábitos del sueño, pensamientos repetidos de acontecimientos poco placenteros y conflictos con amigos o familiares.

En tiempos de confinamiento tenemos una línea de ayuda psicológica 100, donde puedes llamar de forma gratuita y confidencial.

No hay salud física sin salud mental, cuidarnos es responsabilidad de todos #QuédateEnCasa.

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