Los confinamientos para prevenir la transmisión del COVID-19 podrían generar diversos efectos colaterales y uno de los que no se suele hablar, pero existe y se agudiza en estas condiciones de encierro es el de la violencia contra niños y niñas, advierten los expertos en la materia.

“Hoy está más vigente que nunca el concepto de que el hogar puede ser el lugar de mayor protección, pero también el de mayor riesgo para los niños”, sostienen las psicólogas del Programa de Bienestar y Salud Mental, que alerta sobre el posible aumento del maltrato y del abuso sexual de niños, niñas y adolescentes.

El hogar suele ser el escenario de distintos tipos de violencias contra los niños, que van desde el trato negligente, la violencia psicológica y la física hasta el abuso sexual.

Por ello, este tema es importante para que de alguna manera reconozcamos la problemática, no solo porque los menores llevan en algunos casos varios meses de encierro sin recreación al aire libre, sino también porque aquellos que son víctimas de violencia podrían acceder a otras personas que detecten la problemática y puedan asistirlos.

Pedidos de ayuda durante el encierro: pese a este escenario, en nuestro municipio bajan los pedidos de ayuda por canales oficiales, confirman nuestros operadores del 100 donde nuestra atención es 24 horas todos los días de la semana.

En condiciones de encierro, las posibilidades de llamar a una línea de ayuda y emergencia se complican mucho más porque las víctimas no pueden hablar si están las 24 horas con su agresor y corren el riesgo de ser escuchadas; más cuando en general es la madre o cuidadora la que pide ayuda ya que los pequeños rara vez llaman ellos mismos.

 “Que hayan bajado esos llamados no es una buena noticia, podemos presumir que el confinamiento o la cuarentena deja en situación de más riesgo a los chicos y tenemos que apelar a la solidaridad de la comunidad, del vecino, en las zonas rurales y las zonas urbanas, para romper el silencio” nos comparte la Licenciada Aracely Manzanares del Programa de Bienestar y Salud Mental.

 El mensaje es: ¨si lo sabés, contáselo a alguien, llamá al 100, consultá, si lo supiste siempre porque en la comunidad esas cosas se saben, porque lo escuchaste en la pulperia, en los pasillos del barrio, habla esta vez, no te lo guardes”.

Además, en cuarentena los niños y adolescentes no van a la escuela ni salen a la calle, por lo que no pueden contar con el maestro, el referente comunitario o el médico, que suelen actuar como agentes de detección y protección ante casos de violencia contra niños.

Hay muchas interrogantes que a diario nos podemos hacer: ¨No me gusta el comportamiento que está teniendo¨ pero ¿cuáles son los síntomas de abuso? ¨Mi hija me dice que le duele la zona vaginal, o tiene enrojecimientos¨, entonces empiezan a sospechar. Pero también hay otras que me han dicho: ¨No quiero que pase más esto¨

Otras violencias: el desafío hoy es identificar otras situaciones que padecen los menores: las niñas, niños y adolescentes cuyas mamás o cuidadoras son sometidas a violencia de género también son víctimas, no solo meros testigos.

Asimismo, que los niños en contexto de migración también atraviesan durante la pandemia una realidad “muy difícil” porque esas familias viven de empleos informales con muy bajo nivel de protección, en momentos en que los trámites de radicación están virtualmente suspendidos, “y eso los expone a una situación de mucha vulneración.

Para saber:

Entre el 70 y el 80 % de los casos, ese abuso se produce adentro de la familia, es intrafamiliar, por lo cual pone en mayor relevancia los riesgos que para estos niños implica estar encerrados hoy posiblemente con el agresor.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que hasta mil millones de niños de entre 2 y 17 años en todo el mundo fueron víctimas de abusos físicos, sexuales, emocionales o de abandono en el último año y diversos estudios advierten que las condiciones de encierro pueden agravar la situación.

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